EL TRASTORNO DE DÉFICIT DE ATENCIÓN (TDA) EN EL NIÑO
“Comete errores ortográficos absurdos, no se fija en lo que hace. A menudo parece no escuchar cuando se le habla directamente y se distrae fácilmente por cualquier tontería. ¿Qué le pasa a mi hijo?” Esta cuestión se la plantean un 6 % de los padres de niños y adolescentes (90% de ellos varones, según un estudio del National Istitute of Mental Helth, EEUU), y es que el trastorno por déficit de atención (TDA) es cada vez más frecuente.
Se manifiesta a partir de los cuatro años, aunque no se suele descubrir hasta la etapa de escolarización. Los niños más pequeños trepan y corren excesivamente, mientras que los mayores son inquietos, excitables y nerviosos. La dificultad de focalizar y mantener la atención hará que el niño presente:
· Errores por descuido en tareas escolares
· Dificultad para mantener la atención en tareas o actividades lúdicas
· No escuchar cuando se le habla directamente
· No seguir instrucciones y no finalizar las tareas escolares
· Tener dificultades para organizarse
· Disgustarse o evitar dedicarse a tareas que requieren un esfuerzo mental sostenido
· Extraviar objetos con frecuencia
· Distraerse fácilmente por estímulos irrelevantes
· Descuidarse en las actividades diarias
Sin el tratamiento adecuado y a tiempo este trastorno puede introducir al niño en una creciente espiral de aislamiento, baja autoestima, rechazo por parte del entorno o riñas de familiares y maestros por no saber como abordar su problema. El fracaso escolar también se presentará como una evidencia cada vez más difícil de solucionar.
La comunicación, el orden y el entorno son las tres dimensiones que, gestionadas de forma adecuada, favorecen que el niño con TDA aumente su capacidad de atención y minimice los efectos de su problema. Es recomendable:
· Facilitar que el niño solicite instrucciones a maestros y padres.
· Buscar elementos de motivación para hacer determinada tarea.
· Enseñarle a dividir las tareas en varias partes, de manera que se puedan ir superando metas.
· Celebrar los pequeños logros y animarle a seguir.
· Realizar listas y enseñarle a planificar.
· Intercalar el trabajo con pequeños descansos; necesitan tiempo de relajación, descarga y desconexión.
· Trabajar en sitios tranquilos y silenciosos.
· Ayudar a mantener el espacio ordenado y las cosas siempre en su mismo sitio.
· Adoptar rutinas. Levantarse, jugar, hacer los deberes, bañarse, cenar o dormir siempre a la misma hora.
· Mantener una alimentación equilibrada.
· Respetar las horas de sueño, debe dormir lo suficiente.
El psicólogo o psiquiatra infantil puede ser de gran ayuda para orientar o dar pautas de comportamiento efectivas a los padres y maestros sobre cada caso particular, dado que son los especialistas más familiarizados con el Trastorno de Déficit de Atención.
Cristina Regué
Improving Psicopedagogia
www.improvingbcn.com
tel.93.212.31.63

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