LA MAGIA DE LOS CUENTOS
“Erase una vez... “ y los niños escuchan fascinados como les hablamos de hadas, ogros y gnomos de todo tipo. Pero además de gustarles, están adquiriendo aptitudes fundamentales como el lenguaje o la creatividad y les estamos enriqueciendo como personas.
Las historias que se narran pueden ayudar también a superar conflictos o temores del niño, puesto que en muchas de ellas se habla indirectamente del miedo al abandono, de la capacidad de los niños para ser autónomos o la importancia de la sinceridad. Los libros para niños más mayores abordan temas cotidianos donde se pueden ver reflejados y encontrar soluciones a sus problemas.
Para los más pequeños los cuentos representan un momento de intimidad y calma en compañía de sus padres, donde pueden viajar junto a ellos por mundos desconocidos. Cuanto más pequeño es el niño, más sencillo debe ser el lenguaje que se utilice. Frases cortas, palabras simples y dibujos ilustrativos facilitan la comprensión del contenido así como la asimilación de ciertos conceptos. La narración o la lectura debe durar unos pocos minutos ya que les cuesta mantener la atención durante mucho tiempo. Un momento apropiado es antes de que el niño se acueste.
Es importante leerles cuentos desde muy pequeños interpretando cada personaje con distintas voces para llamar su atención. Los niños de menos de 30 meses prefieren cuentos breves que hablan de actividades cotidianas. A partir de los cuatro años empiezan a interesarse por historias con personajes fantásticos y a partir de los cinco o seis, donde su imaginación y su lenguaje están más desarrollados, se muestran completamente fascinados. Es muy enriquecedor tanto para ellos como para los padres comentar dichas lecturas. Debemos hacer de la biblioteca un lugar familiar y animarles a formar la suya propia en casa con los libros que más les hayan gustado.
Un libro tiene muchas posibilidades. Una vez explicada la historia podemos hacer que el niño dibuje alguna escena del cuento. De esta forma potenciamos su creatividad, su capacidad de representación y observamos qué le ha llamado más la atención de todo lo que le hemos contado. Otra opción es representar el cuento con la ayuda de algún disfraz o maquillaje, ya sea ropa antigua, un sombrero, collares de plástico o material desechable que tengamos en casa (rollos de papel de cocina, envases de yogur...). Los niños aprenderán así nuevos hábitos y se adentrarán en un mundo fantástico. Si lo que queremos es potenciar su capacidad de atención proponemos jugar al “detective” buscando en el texto palabras que empiecen por una determinada letra, de una temática específica o que estén escritas en plural... Se puede establecer un límite de tiempo o un número de páginas. Podemos recompensar el esfuerzo del niño con algo que le guste al terminar. Esta actividad ayuda a mejorar además la ortografía, el vocabulario y el razonamiento. Otra posibilidad de jugar con los libros es inventar otro final para la historia. Cada uno puede aportar ideas o simplemente dejar que vuele la imaginación del niño.
IMPROVING

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